Cecinas Llanquihue, empresa con 112 años de trayectoria en el sur de Chile, ha desarrollado en su complejo industrial de Llanquihue un modelo que combina tratamiento y reutilización de aguas residuales, recuperación de energía y generación solar, como parte de su estrategia ambiental. Javier Gallardo, gerente general de la compañía, explicó que estas medidas permiten disminuir el consumo de recursos y avanzar hacia procesos de economía circular, mientras la firma ya proyecta una nueva planta que permanecerá en el sur del país.
Más de un siglo ligado a Llanquihue
La relación de la empresa con el territorio es uno de los factores que, según Gallardo, ha impulsado la incorporación de medidas ambientales.
“Esta es una empresa que nació en esta localidad, que lleva ya 112 años de vida y que siempre ha estado comprometida con el medio ambiente”, señaló el ejecutivo, destacando la cercanía de sus instalaciones con el lago y el río.
La compañía ha ido actualizando su política ambiental y durante 2025 firmó su versión vigente, profundizando una estrategia que comenzó varias décadas atrás.
De residuo a recurso: el sistema que reutiliza el agua
Uno de los principales avances comenzó en 2004, cuando la compañía trabajó en un proyecto para tratar sus residuos industriales líquidos (RILES). En 2008, la planta de tratamiento entró completamente en operación.
Desde entonces, según explicó Gallardo, las aguas residuales tratadas no son vertidas directamente a cauces, sino que se reutilizan para regar las áreas verdes que rodean el complejo industrial.
Las instalaciones originalmente ocupaban cerca de 10 hectáreas, superficie que posteriormente aumentó.
Lombrices y microorganismos participan en el tratamiento
Parte fundamental del sistema corresponde a un biofiltro compuesto por lombrices y microorganismos, encargado de procesar la materia orgánica.
“El RIL, luego de que es pretratado, llega a este biofiltro donde hay lombrices, microorganismos en general”, explicó Gallardo.
El proceso permite estabilizar los residuos orgánicos y posteriormente el agua pasa por diferentes etapas y estanques antes de ser utilizada para riego.
La reutilización adquiere especial importancia frente a los períodos de menor disponibilidad de agua que también se registran en el sur de Chile.
“Tenemos temas de deficiencia hídrica. Aunque ustedes no lo crean, en el sur de Chile hay problemas hídricos, especialmente por el cambio climático”, sostuvo el gerente general.
De esta manera, la empresa busca establecer un circuito de reutilización del recurso hídrico, evitando extraer agua adicional exclusivamente para mantener sus áreas verdes.
Bombas de calor: recuperar energía que antes se perdía
La estrategia también se ha extendido al consumo energético.
La industria agroalimentaria y especialmente la actividad cárnica requieren importantes sistemas de refrigeración. Tradicionalmente, parte de la energía generada durante estos procesos termina liberándose al ambiente en forma de calor.
Cecinas Llanquihue comenzó a abordar este desafío también en 2004, mediante el desarrollo de un sistema de bombas de calor que recupera energía proveniente de las salas de proceso y la utiliza para generar agua caliente.
El principio, explicó Gallardo, es similar al funcionamiento de un refrigerador: existe una zona fría y otra caliente. En vez de desperdiciar ese calor, el sistema permite recuperarlo y transferirlo a una matriz de agua.
Con ello se evita utilizar energía adicional exclusivamente para calentarla.
Energía solar cubre gran parte de la demanda del tratamiento de agua
A estas iniciativas se suma una planta fotovoltaica incorporada por la compañía.
Durante el recorrido por las instalaciones, el sistema registraba una potencia de generación cercana a 47 kW. De acuerdo con Gallardo, la generación solar permite cubrir cerca del 80% de la energía utilizada por los sistemas de bombeo, aireación y otros procesos asociados al tratamiento de aguas, dependiendo de las condiciones de generación.
La producción aumenta durante los meses con jornadas más extensas y mayor radiación solar.
Esta combinación de reutilización de agua, recuperación térmica y generación fotovoltaica forma parte de un modelo mediante el cual la compañía busca disminuir progresivamente su impacto ambiental.
Una historia marcada por terremotos e incendios
Los 112 años de trayectoria también han incluido momentos complejos. La empresa sufrió los efectos del terremoto de 1960, que destruyó parte de sus instalaciones, y posteriormente enfrentó incendios, incluido uno registrado en agosto de 2010.
Gallardo señaló que estos episodios también han impulsado procesos de reconstrucción y modernización.
La empresa participa además en iniciativas relacionadas con educación ambiental, protección de humedales y reforestación, esta última desarrollada junto a Fundación Legado.
Cecinas Llanquihue proyecta una nueva planta
Uno de los anuncios relevantes realizados por Gallardo apunta al futuro de la compañía.
Cecinas Llanquihue ya está proyectando la construcción de una nueva planta, iniciativa que se encuentra dentro de sus planes de corto y mediano plazo.
Aunque todavía no se entregaron detalles respecto de inversión, capacidad productiva o ubicación específica, el gerente general adelantó una definición territorial: la futura instalación permanecerá en el sur de Chile.
“Ya estamos proyectando una nueva planta y, sin lugar a dudas, va a estar situada acá en el sur de Chile”, afirmó.
El proyecto abre una nueva etapa para una compañía que, después de más de un siglo de actividad, busca combinar crecimiento industrial con eficiencia energética, reutilización de recursos y vinculación con el territorio.
